Históricamente a la geografía, antes como disciplina, ahora como ciencia, siempre le ha faltado practicidad en sus teorías o en la aplicación de éstas, es decir, como disciplina científica se ha ocupado más de la mera descripción del entorno, que de aportar algo práctico y concreto. A esto, hay que añadir que siempre ha estado a la sombra de otras disciplinas. Si la geografía trataba temas de botánica o edafología, la Biología era la ciencia más exacta para estudiar estos campos. Si desde la geografía se profundizaba en meteorología, era la Física del aire la ciencia experta en estudiar la atmósfera. Podría mencionar infinitos ejemplos en que ciencias como astronomía, matemática, geología, estadística, informática, etc, siempre se han ocupado de una manera más profunda y científica de temas que también competían a la propia Geografía. Se puede decir, de una manera directa, que la Geografía se ha visto históricamente “acomplejada” de otras disciplinas.
En la actualidad, la Geografía ha dado un gran paso y puede competir con otras ciencias en proyectos multidisciplinares. El geógrafo puede desempeñar su labor profesional no solo como docente en centros de secundaria y universidad, sino también como meteorólogo, climatólogo, urbanista experto en planeamiento urbanístico, técnico en sistemas de información geográfica, estudios de mercado, estadística, demografía y otros muchos campos.
